De la aparición de 1481 a la romería de hoy
La tradición sitúa el origen de la fiesta en la aparición de la Virgen sobre la copa de un pino en Teror, hacia 1481. Desde entonces, la devoción a la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria y de la Diócesis de Canarias, ha trascendido lo religioso para convertirse en una de las grandes señas de identidad de la isla: cada septiembre, miles de peregrinos recorren a pie los caminos reales que conducen a la Villa Mariana.
La Romería-Ofrenda tal y como hoy la conocemos nació en 1952, ideada por el compositor e historiador Néstor Álamo —autor del célebre «¡Ay Teror!»—, y desde hace 74 años mantiene su esencia: un relato colectivo en el que cada municipio muestra lo que considera más representativo de sí mismo, construyendo una identidad común desde la diversidad.
El 2026 quedará además en la memoria por partida doble: el 11 de junio la Virgen del Pino presidió, junto al Cristo de Telde, la misa del papa León XIV en el Estadio de Gran Canaria —primera visita de un pontífice a la isla—, y días después las fiestas recibieron la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Terminada en 1767 y llamada «el Escorial de las islas», la Basílica de Nuestra Señora del Pino cumple en 2026 50 años como Monumento Nacional (declarada en diciembre de 1976).
Durante las fiestas, la imagen de la Virgen permanece expuesta junto al altar del 5 al 20 de septiembre, donde la veneran miles de personas. Merece la visita su camarín, sus retablos recién restaurados y el Museo de Arte Sacro.